Luché contra muros de aca al cielo, intenté treparlos, al ver que no podía intenté atravesarlos. Hice todo lo que pude hasta quedarme sin fuerzas.
De repente aparece alguien y en ese muro aparece una puerta, por la que pasa. Y cuando voy a pasar yo, desaparece.
Me senté, a la espera de que volviese a aparecer la puerta, o al menos una ventana. Se abrió un pequeño agujero. Miré a través de él y vi como eras feliz sin mi. Como no valorabas todo lo que hacía para llegar a vos, en ese momento me rendí. El muro fue invencible para mi, y siempre será así.
Me alejé y no pienso volver.
Algún día me levantaré y volveré a luchar, pero nunca más por vos.
No vales la pena.
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